Ponentes

Martín Arzúa

Responsable del Crossmodal Research Laboratory
Play

El profesor Charles Spence, responsable del Crossmodal Research Laboratory, con sede en el departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Oxford, se ha dedicado en los últimos años a abordar la experiencia de la comida desde un punto de vista multisensorial y, muy especialmente, a subrayar la importancia del sonido en nuestra forma de percibir los alimentos. Spence ha conseguido demostrar a través de un experimento tan serio como divertido que las patatas chips que “suenan” mejor, saben mejor, conclusión a la que llegó tras dar a probar Pringles de diversa frescura a una serie de voluntarios que al mismo tiempo escuchaban a través de auriculares el sonido amplificado de distintos crujidos. Por este estudio Spence recibió el premio IgNobel 2008 en la categoría de nutrición, un galardón que distingue aquellas investigaciones que “primero hacen reír y luego hacen pensar”. En la siguiente entrevista el profesor Spence nos habla del modo en el que los sentidos interactúan y de cómo en el futuro el conocimiento de esta interacción influirá en el diseño de todo tipo de productos y entornos.

¿Cómo integra el cerebro humano la información proporcionada por los diversos sentidos durante el acto de comer?

El cerebro humano utiliza diferentes reglas con el fin de combinar la información proporcionada por los diversos sentidos. Los psicólogos han conseguido descubrir muchas de esas reglas en la última década. Una de las más importantes es conocida como “predominio sensorial”. La investigación ha demostrado que a menudo nuestra vista predomina sobre los otros sentidos al identificar el sabor de la comida que estamos a punto de consumir. Los indicios olfativos también pueden predominar cuando se trata de considerar si un alimento es comestible o no. Pensemos simplemente en que jamás nos comeríamos un trozo de pescado si oliese mal, por muy atractivo que resultase a la vista. Por su parte, el tacto es el sentido predominante cuando se trata de detectar la temperatura de un alimento en particular.

El tacto también contribuye a nuestro disfrute de la comida

Por supuesto, el tacto también contribuye a nuestro disfrute de la comida. Es simplemente imposible disfrutar de un plato si está servido a una temperatura equivocada (por ejemplo, un plato frío que debería estar caliente). Es más, el placer que mucha gente obtiene de las comidas picantes se deriva de la estimulación del sistema trigeminal (que es en realidad una parte del sentido del tacto). Por último, una investigación llevada a cabo aquí, en Oxford, por el Crossmodal Research Laboratory ha demostrado que también el sonido es importante, especialmente para nuestro disfrute de alimentos ruidosos, como las patatas fritas, los cereales o las verduras.

Ponentes